Por Juan Manuel Danza
32ª edición. Con el calor y el color de miles de personas, comenzó en forma oficial el tercer Dakar en Sudamérica, con 77 participantes argentinos, récord para esta prueba.
El Obelisco fue una fiesta a puro color y pasión con el inicio del Rally Dakar Argentina-Chile 2011. El rugir de los motores, el olor a combustible y el sol se adueñaron de una verdadera jornada fierrera. Fiel a la pasión argentina por el automovilismo.
No parecía un inicio de año. Sino todo lo contrario: daba la sensación de estar viviendo un día laboral como tantos otros. El centro estuvo plagado de gente: familias, parejas, chicos y grandes, quienes se acercaron desde bien temprano hasta la 9 de Julio para pegarse a las vallas y ver desde lo más cerca posible el pasar de los vehículos del Dakar sudamericano.
Cuando las agujas apenas habían pasado las 14, el regimiento de granaderos subió a lo más alto de la rampa para entonar las estrofas del himno nacional, que fue cantado y disfrutado por propios y extraños. Las banderas argentinas se mezclaban con las chilenas, holandesas, uruguayas y de otros rincones del mundo.
Las caras de ansiedad indicaban que se venía el principio de la fiesta. La salida del uruguayo Sergio La Fuente Rocha en su cuatriciclo marcó el inicio oficial de la prueba. Minutos después se vivió el momento de mayor emoción para todos. Apareció en escena Marcos Patronelli, ganador en 2010 a bordo de su cuatriciclo, acompañado por su hermano Alejandro, y se desató la mayor ovación de la jornada. Es que Marcos no sólo adquirió mucha trascendencia gracias a sus actuaciones, sino que hace poco más de un mes sufrió un grave accidente –fracturas en ambos tobillos– y su participación estuvo en duda hasta último momento. “Sé que no voy a estar al 100%, pero voy a dejar todo para llevar la bandera celeste y blanca a los más alto”, afirmó el hombre de Las Flores. No estará al 100% físicamente, pero se fue para Victoria sumamente emocionado, con más fuerzas que nunca.
El Dakar contagia. Emociona. No es una carrera de autos, camiones, motos o cuatris, es mucho más que eso. Es una aventura. Una aventura cada vez más celeste y blanca. Esta edición 2011 cuenta con la participación de 77 argentinos, lo que marca todo un récord para nuestro país.
Miles de manos se agitaron al paso de cada vehículo. Y muchas miles más lo harán en cada rincón de tierras argentinas y chilenas durante los próximos 14 días.
Y el público también recibió un gran show de parte de los pilotos. Algunos se detenían a saludar, otros paseaban parados con las puertas abiertas, mientras que Robby Gordon brindó un espectáculo aparte. A bordo de un impactante Hummer naranja fluo subió a la rampa y luego de unas palabras a las cámaras no salió como todos, él se fue para atrás, y el público vibró, imaginando lo que estaba por venir. El potente motor rugió hasta hacer doler los oídos de quienes estaban más cerca. Robby aceleró y voló por la rampa. No una, sino dos veces, para el deleite de todos. Luego aceleró por el medio de la 9 de Julio e hizo de las suyas nuevamente, metió un par de trompos que pocos de los presentes podrán olvidarse jamás.
Mucho menos un par de hombres de seguridad, quienes vieron como la cola del Hummer con el número tres tatuado les pasaba a centímetros. Pasaron famosos e ignotos. Compatriotas y participantes de los más lejanos rincones del planeta.
Todo en un marco de fiesta. La gente deliró a más no poder. Los pilotos disfrutaron del cariño recibido. Cuatris, motos, autos o camiones ya iniciaron la aventura. La edición número 32 de esta carrera épica. La tercera en estas tierras, y por el calor y color vivido en las calles porteñas, seguramente no será la última.
32ª edición. Con el calor y el color de miles de personas, comenzó en forma oficial el tercer Dakar en Sudamérica, con 77 participantes argentinos, récord para esta prueba.
El Obelisco fue una fiesta a puro color y pasión con el inicio del Rally Dakar Argentina-Chile 2011. El rugir de los motores, el olor a combustible y el sol se adueñaron de una verdadera jornada fierrera. Fiel a la pasión argentina por el automovilismo.
No parecía un inicio de año. Sino todo lo contrario: daba la sensación de estar viviendo un día laboral como tantos otros. El centro estuvo plagado de gente: familias, parejas, chicos y grandes, quienes se acercaron desde bien temprano hasta la 9 de Julio para pegarse a las vallas y ver desde lo más cerca posible el pasar de los vehículos del Dakar sudamericano.
Cuando las agujas apenas habían pasado las 14, el regimiento de granaderos subió a lo más alto de la rampa para entonar las estrofas del himno nacional, que fue cantado y disfrutado por propios y extraños. Las banderas argentinas se mezclaban con las chilenas, holandesas, uruguayas y de otros rincones del mundo.
Las caras de ansiedad indicaban que se venía el principio de la fiesta. La salida del uruguayo Sergio La Fuente Rocha en su cuatriciclo marcó el inicio oficial de la prueba. Minutos después se vivió el momento de mayor emoción para todos. Apareció en escena Marcos Patronelli, ganador en 2010 a bordo de su cuatriciclo, acompañado por su hermano Alejandro, y se desató la mayor ovación de la jornada. Es que Marcos no sólo adquirió mucha trascendencia gracias a sus actuaciones, sino que hace poco más de un mes sufrió un grave accidente –fracturas en ambos tobillos– y su participación estuvo en duda hasta último momento. “Sé que no voy a estar al 100%, pero voy a dejar todo para llevar la bandera celeste y blanca a los más alto”, afirmó el hombre de Las Flores. No estará al 100% físicamente, pero se fue para Victoria sumamente emocionado, con más fuerzas que nunca.
El Dakar contagia. Emociona. No es una carrera de autos, camiones, motos o cuatris, es mucho más que eso. Es una aventura. Una aventura cada vez más celeste y blanca. Esta edición 2011 cuenta con la participación de 77 argentinos, lo que marca todo un récord para nuestro país.
Miles de manos se agitaron al paso de cada vehículo. Y muchas miles más lo harán en cada rincón de tierras argentinas y chilenas durante los próximos 14 días.
Y el público también recibió un gran show de parte de los pilotos. Algunos se detenían a saludar, otros paseaban parados con las puertas abiertas, mientras que Robby Gordon brindó un espectáculo aparte. A bordo de un impactante Hummer naranja fluo subió a la rampa y luego de unas palabras a las cámaras no salió como todos, él se fue para atrás, y el público vibró, imaginando lo que estaba por venir. El potente motor rugió hasta hacer doler los oídos de quienes estaban más cerca. Robby aceleró y voló por la rampa. No una, sino dos veces, para el deleite de todos. Luego aceleró por el medio de la 9 de Julio e hizo de las suyas nuevamente, metió un par de trompos que pocos de los presentes podrán olvidarse jamás.
Mucho menos un par de hombres de seguridad, quienes vieron como la cola del Hummer con el número tres tatuado les pasaba a centímetros. Pasaron famosos e ignotos. Compatriotas y participantes de los más lejanos rincones del planeta.
Todo en un marco de fiesta. La gente deliró a más no poder. Los pilotos disfrutaron del cariño recibido. Cuatris, motos, autos o camiones ya iniciaron la aventura. La edición número 32 de esta carrera épica. La tercera en estas tierras, y por el calor y color vivido en las calles porteñas, seguramente no será la última.
La aventura del Dakar está en marcha.
Fuente: Tiempo Argentino
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